Rosas en el viento Cosita, que me dejaste atormentado en el Eclipse y un hueco en el alma, como la bomba en Hiroshima, rosa perdida en el laberinto, no voy a cantarte, borracho de tango en el abismo, las metáforas negras del rencor y del olvido. Ni quiero hablarte aquí del viento de la pena en torbellino, que me muerde por las calles de tu barrio. Fresca, como una mañana entre los álamos, voy a cantarte una canción sencilla, que sólo diga cosas así: me hiciste feliz, lloramos y reímos al amparo de los bares y, temblando en tu balcón la luna roja, me diste en la penumbra lo mejor que tenías. ¿Qué más puedo pedir? Que tengas buenos vientos en los mares de la vida y en la curva impredecible de las olas, de nuevo te traigan hasta mí, giradas las ruedas de la Rosa. Tomado de: Antologia Virtual Conocer, Julio Carabelli.
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